Un oásis de esperanza en medio del desierto

Es así como el P. Rodis Cristensen, Visitador de la Congregación de la Misión, catalogó la obra que vienen desarrollando las Hijas de la Caridad, en uno de los campamentos, ubicado a las afueras de la cuidad de Copiapó en la región de Atacama.

En el marco de la visita fraterna del visitador a sus cohermanos que se encuentran en esta zona del país, se tomó el tiempo para visitar en las periferias un campamento de alrededor 1.000 familias que viven de forma clandestina. Es importante mencionar que las Hijas de la Caridad acompañan con su trabajo pastoral a estos hermanos nuestros que allí residen. En estas tomas, como también se le conoce, residen migrantes de Bolivia, Colombia y una gran cantidad de migrantes venezolanos.

Dentro de la acción pastoral que realizan las Hermanas, construyeron un refugio o casa de abrigo donde se imparte enseñanzas no sólo a los más chicos, sino a todos los que necesiten. Se ofrece talleres de costura, de manualidades, refuerzo de enseñanza básica y muy pronto se contara con un curso de computación, como lo dio a conocer Sor Carmen Gloria.

Al respecto el P. Rodis señalo que la obra que realizan estas hermanas nuestras es una verdadera obra titánica y agradeció la expansión del carisma vicentino en aquellas tierras nortinas.