Con hermosa Eucaristía celebran a San Vicente de Paúl, en su día.

Una hermosa celebración por la Solemnidad de San Vicente de Paúl, tuvo la Familia Vicentina, en la Iglesia que lleva su nombre, ubicada en Alameda en Santiago. La Eucaristía fue presidida por el Obispo-Administrador Apostólico de Santiago, Monseñor Celestino Aós.

Una hermosa celebración por la Solemnidad de San Vicente de Paúl, tuvo la Familia Vicentina, en la Iglesia que lleva su nombre, ubicada en Alameda en Santiago. La Eucaristía fue presidida por el Obispo-Administrador Apostólico de Santiago, Monseñor Celestino Aós, quien pronunció una motivadora y documentada Homilía, resaltando las virtudes y las enseñanzas de San Vicente.

El tradicional templo, ubicado en pleno centro de la capital, estuvo colmado de fieles, entre los cuales se hallaban Hijas de la Caridad -encabezadas por la Visitadora, Sor María Elisa Ortiz-, miembros de las distintas ramas de la familia, religiosas de comunidades amigas, feligreses de parroquias y comunidades vicentinas, comunidades educativas de colegios vicentinos y fieles en general.

Y los presentes no tuvieron pocas dificultades para llegar a la cita con San Vicente y su familia. A la misma hora de la Eucaristía, se desarrollaba en las calles del centro, una marcha en apoyo a las causas ambientalistas. Esto provocó desvíos de tránsito y grandes atochamientos. Incluido el Obispo, varios de los convocados fueron víctima de los tacos y terminaron llegando con retardo a la celebración. Pero lo más llamativo fue el lanzamiento de una bomba molotov frente a la puerta de ingreso a la iglesia, por lo que desde el altar, los concelebrantes vieron una gran llamarada, que les provocó gran inquietud, aunque las mayor parte de los asistentes no alcanzó a percatarse de la situación.

Sin embargo, nada logró empañar la alegría de la celebración de las hijas y los hijos de San Vicente, lo que resaltó el Visitador de la Congregación de la Misión, P. Fernando Macías, en las palabras de agradecimiento al final de la Eucaristía, las que fueron seguidas de un saludo de la Hermana Visitadora.

Luego de la Eucaristía, La Congregación de la Misión ofreció una cena, a la que asistieron los directivos de las diversas ramas de la Familia e invitados especiales, entre los cuales el Señor Obispo, que se mostró sencillo, afable y  gran conocedor de la Familia Vicentina.

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