DELINCUENCIA, V/S delincuencia.

Ha sido muy triste lo que ha pasado con el pequeño Baltazar, en la comuna de la Pintana, en Santiago de Chile. Y loable es la actitud de su alcaldesa, Claudia Pizarro, que ha estado denunciando constantemente estas violaciones a los Derechos Humanos, que sufren constantemente los habitantes de dicha comuna, víctimas de la delincuencia y del narcotráfico.

Pero lo que más me ha complicado, es que los medios de comunicación siguen mostrando a nuestras comunas dormitorios como los únicos focos delictuales que existen en nuestro país. Con esto, se sigue provocando una estigmatización grave de las personas que habitan en esos sectores.


Esta semana, se ha suscitado una nueva polémica, ya que una de las nuevas líneas del tren metropolitano, tendrá una de sus estaciones en un exclusivo lugar del Barrio Alto. Los habitantes de dicho sector están argumentado que, si esa estación del Metro se construye ahí, aparte de dañar el paisaje urbanístico existente (es uno de los sectores que más áreas verdes tiene en la capital), llegará hasta ahí mucha delincuencia….


Es decir, seguimos segregando, pensando en que los que viven en ciertos sectores de la capital, específicamente en el Barrio Alto, son mejores ciudadanos que los que viven en las periferias bajas, los que son delincuentes, prostitutas y narcotraficantes.


Y eso es la imagen que se proyecta constantemente. Poblaciones como La Pincoya, José María Caro, La Victoria, La legua, Santa Julia, son los focos noticiosos que alimentan ese inconsciente colectivo que nos hace pensar lo que señalo más arriba. Cuando, estadísticamente, son un par de cuadras en cada uno de esos sectores, los que están tomados por dicho lumpen y el resto -puedo asegurar- son pobladores comunes y silvestres, que quieren vivir tranquilos, que son trabajadores, dueñas de casas y hasta profesionales, que sólo piden una oportunidad para que sus poblaciones vuelvan a ser lo que alguna vez fueron.


Lo que las noticias no señalan, es qué en Las Condes también existen focos de prostitución, narcotráfico, y delincuencia, como es el caso del famoso Cerro 18. Sin embargo, como eso haría descender el valor de los terrenos colindantes, que son los más caros de la Región Metropolitana y me atrevería a decir de Chile, le bajan el perfil.

En esa zona se habla de los portonazos -tan cotidianos por allí- haciendo ver que los que los realizan vienen de otros sectores. ¡No señores, son sus mismos vecinos! Son aquellos focos pequeños, pero que están allí, en esa maravillosa comuna, tan linda, con su sauce y su cerro enclavado. Allí también hay focos de delincuencia, en Barnechea Arriba, Las Condes, La Reina Alta, Providencia. 

Lo que nunca la prensa señala es que, quien alimenta el narcotráfico de las poblaciones, son los niñitos bien, que van en sus hermosos Mercedes Benz a comprar la droga a las poblaciones. Si nol o creen, invito a cualquiera que vaya, ta eso de las 3 de la madrugada, a la Legua Emergencia, a ver los autos en los que llegan a comprar. Son los consumidores ABC1, parientes de nuestros empresarios, políticos, rostros de la TV, que van a hacer fila para comprar la cocaína.

Baltazar es un niño de 9 meses que ha pagado, con su vida, el daño que la delincuencia y todo lo que he expuesto en estas líneas provoca. Pero esto no se da solo. No es, el lugar donde se vive, el culpable. La culpa la tiene una sociedad que no ha sido capaz de poner atajo a la ambición desmedida de algunos, y a los vicios de otros.

No estigmaticemos más a nuestras poblaciones. Ayudemos a erradicar la delincuencia, A que no haya más víctimas inocentes. Generemos planes de seguridad, penas efectivas para los narcotraficantes. Trabajemos entre todos en la denuncia y erradicación de estas situaciones. ¡Todos podemos hacer algo!

Alejandro Fabres, C.M.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.