En el Hospital de la Fundación Arturo López Pérez, en la comuna de Providencia, a los 88 años de edad y 68 de vocación, pasado el mediodía de este miércoles 21 de enero, partió a la Casa del Padre Sor Petra Naila Rodríguez, Hija de la Caridad, española, misionera en Chile desde 1977.
Sor Petra, que padecía desde hace unos años de leucemia y había sido víctima de problemas respiratorios, desde hace algunos meses, había recibido la Unción de los enfermos, el pasado sábado 17 de enero, de manos del Padre Fernando Macías, visitador de la CM en Chile. La acompañaba su gran amiga, por más de 60 años y compañera en el servicio a los pobres, Sor Rosa Crespo. Estaba totalmente entregada en las manos del Señor y ofrecía sus sufrimientos por las vocaciones, por los pobres y por los misioneros. Días antes habían llegado, desde España, cuatro sobrinos, para acompañarla en su pascua.
Había nacido en Anguiano, La Rioja, España, el 21 de septiembre de 1937, durante la guerra civil que azotó a la madre patria. Fue parte de una numerosa familia cristiana. A los 20 años ingresó a la Compañía de las Hijas de la Caridad y a los 40 llegó a Chile, específicamente a Punta Arenas, dispuesta a vivir y morir en la misión.
En Punta Arenas, fue destinada al Hogar de Ancianos «La paz de la tarde», trabajando junto a otras cuatro Hermanas: Sor Matilde, Sor Andrina, Sor Luzmila y sor María. Posteriormente le tocó asumir como Hermana Sirviente de la misma comunidad.
Dejado Punta Arenas, sirvió en el Hogar Villa Nazareth en Tomé; en la Comunidad de la Pincoya; en el Hogar de Ancianos San Vicente de Paúl en Iquique; en la Casa Provincial, como parte de un equipo de pastoral vocacional; en Batuco; de vuelta en la Casa Provincial, como Hermana Sirviente y como encargada del Santuario de la Medalla Milagrosa; luego fue la Hermana Sirviente de la Casa de Hermanas Mayores y luego fue destinada al Hogar El Atardecer de Macul. En los últimos meses estuvo en la Casa de la Asunción debido a su delicado estado de salud.
Además de su servicio amoroso y dedicado a los ancianos, en los distintos hogares en que trabajó, siempre tuvo una gran preocupación por las vocaciones, distinguiéndose por proponer -sin temor y siempre con una sonrisa- a cada joven de ambos géneros, el camino vocacional. Sus últimos años, además, los dedicó a extender la devoción a la Virgen de la Medalla Milagrosa, procurando que la Asociación de la Medalla Milagrosa se estableciera en cada rincón de Chile y levando la medalla y la imagen de la Virgen por todas partes.
Sus principales virtudes fueron la sencillez, la humildad, la alegría, el amor a los pobres. Se distinguió, además por profesar un gran cariño a los misioneros de la Congregación de la Misión.
Sor Petra, que se ganó el cariño y la admiración de tantas personas, por todos los lugares donde sirvió, está siendo velada en la Casa de Hermanas Mayores Nuestra señora de la Asunción, en la calle Palermo 1685, comuna de Independencia. Sus funerales tendrán lugar este sábado 24 de enero, con una misa que se celebrará en la Capilla- Santuario de la Medalla Milagrosa, ubicada en Venecia 1640, Independencia, a las 9.30 horas y posteriormente la sepultación en el Cementerio General de Santiago.

